Todos los secretos de la nata montada, al descubierto

 La leche es, sin dudarlo, el alimento o más completo que sacamos a la mesa. Tiene un exquisito derivado: la nata. Conocerlas bien y tratarlas con confianza, es la forma de sacarle un sabroso partido.

nata montada en batidora

Cómo montar la nata, y adornar con ella

  1. Verter la nata en un tazón batirla despacio hasta que adquiera un blanco mate y haya espesado un poco.
  2. Para servirla como complemento de un postre, mezclar con ella algún aromatizante, si se desea, y echara en un tazón pequeño.
  3. Seguir batiendo más despacio hasta que esté lo suficientemente espesa para dejar una huella y caer despacio del batidor.
  4. Echar cuidadosamente la nata con una cuchara en la manga pastelera hasta la mitad. Sacar el aire y retorcerla bien.
  5. Coger la manga firmemente con las dos manos apretar de forma constante con la mano derecha y guiar la boquilla con la izquierda.
  6. Para hacer rosetones, sostener la manga verticalmente sobre el plato, apretar compresión constante hasta dar el tamaño deseado.
  7. Para hacer rizos sueltos, hacer un círculo de 2,5 cm con la manga, seguir en espiral y terminar en el centro.
  8. Para festonear un borde, de la base o de la parte superior de un postre empezar en una onda, y apretar hasta sacar 2,5 centímetros de nata.
  9. Manteniendo la boquilla muy cerca del plato, volver a apretar de nuevo y levantar la boquilla para que se forme una onda.
  10. Para recubrir un postre liso de molde, amontonar toda la nata encima del molde y luego nivelarla con un cuchillo sin filo.
  11. Dejar que la nata rebose por los lados del dulce. Luego alisarla para cubrirlos uniformemente.
  12. Para dar a la nata un efecto ondulado presionar con la punta de la hoja y levantarla. Repetir siguiendo una línea recta.
  13. Hacer otra línea de dibujos al lado, y así hasta dibujar toda la superficie del pastel.
  14. Para un simple dibujo lineal, pasar el extremo del cuchillo de hoja ancha, sin filo, de un extremo a otro en direcciones alternas.
  15. Para un dibujo ondulado, pasar los dientes de un tenedor con movimiento ondulado por la nata hasta dibujar la toda.

Trucos

Para montar nata es esencial comprarla muy espesa. Si no tiene un 35% de grasa, no sirve. De todos modos, aquí tienes unas cuantas ideas para que la nata que cunda más.

  • Añadir quince ml (una cucharada) de leche, a 150 ml de nata antes de montarla. Eso contribuye a evitar que suba mucho.
  • O bien, montar (4 cucharadas) de nata líquida por cada 150 ml de nata espesa.
  • Para conseguir una nata bien ligera y esponjosa (aunque no sirve para adornar con la manga pastelera) batir una clara de huevo hasta que esté bien dura. Mezclar (con movimientos envolventes) esa clara batida con 150 ml de nata montada.

El arte de montar nata

La nata montada puede ser tan deliciosa por su aspecto como por su sabor. Tiene mil recursos. Puedes servir ser natural o con algún sabor, como acompañamiento, adorno o incluso plato de postre. Para montar la bien, hay tres reglas importantes que hay que recordar:

  • La nata ha de madurar
  • Tanto ella como el equipo deben estar bien fríos
  • Y no conviene pasarse de optimistas. Montarla en exceso es malo.

Si se respetan esos tres puntos, siempre se montará la nata con éxito.

Bien elegida y bien madura

Sólo puede montarse la nata que contenga al menos un 35% de grasa. No intentar nunca montar nata líquida, o pobre.

Si la nata es muy fresca, su viscosidad será baja y, por tanto, resultará difícil montarla. La maduración tiene lugar generalmente antes de que la nata salga la venta, Pero se pueden potenciar las cualidades que hacen subir a la nata, guardándola en el frigorífico otras 24 horas antes de usarla.

Todavía en frío, incluso tú

La nata para montar debe usarse recién salida de la nevera. El frío endurece su contenido graso, y el calor lo ablanda. En este último caso se corre el peligro de que la nata se vuelva mantecosa al montarla.

También conviene tener frío el equipo. Enjuagar lo bajo el grifo de agua fría y luego secarlo bien o, si el tiempo lo permite, ponerlo en el frigorífico una hora antes de usarlo, aproximadamente.

¿Con qué utensilios?

Se necesitará un cuenco grande ya que uno pequeño limitaría la entrada de aire, reduciendo el volumen, y un batidor de huevos. Es mejor elegir lo giratorio con manivela, que cansa las muñecas, pero es más fácil de controlar. También se puede utilizar una batidora eléctrica, aumenta el peligro de montarla excesivamente. Para pequeñas cantidades de nata (menos de 150 ml) lo mejor es utilizar un simple tenedor o un batidor de varillas manual.

También hace falta una espátula para rebañar la nata del cuenco, desperdiciando lo mínimo.

Para recubrir con la nata ya montada, se necesitará un cuchillo de hoja ancha, sin filo. Para adornar, conviene tener una manga De pastelero y una duya que sirve para decorar superficies grandes.

Las fases del montaje

El montaje de la nata introduce en ella diminutas burbujas de aire, que hacen que se espese y duplique su volumen. Hay dos grados de montaje: Para el primero se monta la nata solo un poco (el grado suave) con el fin de servirla en un cuenco como complemento.  Para el segundo, se montar la nata hasta que esté lo bastante dura como para decorar un pastel o sostener un mousse. De paso, recordar que es importante que los ingredientes en los que se mezcla la nata estén también frescos. Incluso el cocinero o cocinera debe mantener una actitud fría.

El entusiasmo y la prisa excesivos son los mayores enemigos de una nata bien montada. La operación es delicada: Es demasiado fácil subirla excesivamente convirtiéndola en un revoltijo mantecoso.

Grado suave

Remover la nata con una espátula y echar la en el cuenco grande y frío. Batir despacio, moviendo el batidor por los bordes del cuenco para que toda la nata se ponga espumosa. Pronto tomará un tono mate, empezando espesar. Dejar de batir apenas tenga suficiente consistencia como para caer suavemente del batidor. En mezclar con ella a los sabores elegidos, si se emplean, con movimientos delicados, utilizando una cuchara de metal.

Grado duro

Batir la nata hasta el grado suave, pero sin mezclar los sabores al final. Seguir montando, más despacio que antes, para no alterar la consistencia de la nata. Hacer girar el cuenco para que la nata que de montada uniformemente y detenerse Apenas esté lo bastante espesa para desprenderse con cierto trabajo del batidor, Dejando sobre la nata del cuenco o una pequeña huella. Stop.Si sigue batiendo es probable que la nata se separe. Cuidado al poner la nata en la manga de pastelero. Incluso al ponerla dentro la operación ha de hacerse con mucha delicadeza.

Adornar con gracia

Incluso los principiantes pueden servirse con gracia de la duya y la manga de pastelero. Recordar que estás solo ha de llenarse hasta la mitad Volverla a llenar cuando se haya gastado la mitad de esa mitad … Y lavarse las manos con agua fría a lo largo de todo el proceso, para evitar que se corte.

Mantener una presión constante sobre la manga al apretar, así los adornos serán de tamaño uniforme.

Más o menos hacen falta 150 ml de nata sin montar ara adornar un postre de seis personas. Un bizcocho del mismo tamaño se recubre por completo con o unos 250 ml de nata espesa.

 

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