Mantequilla de cacahuete (o maní) en casa

La mantequilla de maní es uno de esos alimentos adictivos de los que nadie quiere alejarse. Su cremosidad, dulzura y textura lo convierten en un producto que no puede faltar en ninguna cocina.

Contrario a lo que se cree, la mantequilla de cacahuete es saludable y no aporta grasas malas o trans al organismo, razón por la que se está popularizando más su uso.

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Orígenes

Aunque la planta de la que se extrae el cacahuete se conoce desde el siglo I antes de Cristo, no es hasta 1890 cuando George Bayle comenzó a producir una especie de pasta a base de cacahuetes como alimento para personas sin dientes.

Después de eso, muchos empresarios, entre los que resaltan nombres como Jhon Harvey Kellogs, Edward Halsey y la misma Procter and Gamble apostaron por este producto, convirtiéndolo en uno de los alimentos más consumidos principalmente en Estados Unidos. Tanto es así, que tiene su propio día conmemorativo, el 24 de enero.

De acuerdo a los registros que se tiene sobre el uso del maní, las civilizaciones Mayas y Aztecas, usaban la pasta que obtenían moliendo esta semilla para curar dolores de muelas.

Beneficios de la mantequilla de cacahuete

Si pensabas que comer mantequilla de maní te traería unos kilos de más, te equivocas. Los niveles de grasas que están dentro de este producto se asemejan a los del aceite de oliva, por lo que te ayuda a mantener tu corazón sano combatiendo el colesterol.

Su alto contenido en fibra, es un aliado para el sistema digestivo. Ayuda a mantener la figura y proporciona una sensación prolongada de saciedad.

Ayuda a tonificar el cuerpo y a reconstruir la masa muscular, gracias a los niveles de proteínas que cada porción de mantequilla de maní tiene.

Dentro de sus ingredientes naturales se encuentra el resveratrol, que es un componente que reduce el riesgo de padecer cáncer y más importante aún, el envejecimiento prematuro.

Nuestro metabolismo se ve bendecido por el consumo moderado de mantequilla de cacahuete, porque esta contiene niacina, es decir vitamina B-3 y manganeso, coadyuvantes en las actividades metabólicas del cuerpo.

Recomendaciones

Si bien es cierto que la mantequilla de maní puede formar parte de tu dieta diaria, debes tener cuidado con la cantidad que se consuma, para evitar caer en la obesidad.

También es recomendable consumir la mantequilla de cacahuete natural, la que se puede preparar en casa, y no las que venden en las tiendas porque la sal y los azúcares añadidos cambian sus aportes nutricionales.

Cuidado si eres alérgico al maní, porque un sola probada de esta mantequilla, puede causarte sarpullido, ronchas y en casos extremos, obstrucción de la tráquea.

¿Para qué se puede usar?

Su uso más popular es como una crema para untar en panes de sándwich o vegetales. Pero la verdad, es que la mantequilla de maní puede ser usada para diversas preparaciones, como galletas de mantequilla de maní, fudge, bolitas de cacahuete con chips de chocolate, relleno de pasteles y tortas.

También se puede agregar en batidos de frutas y proteicos, para darle mayor valor nutricional a estas bebidas. Existen recetas hasta de sopas de crema de maní, turrones y cheesecakes.

Ingredientes

  • 450 gramos de maní pelado. Puede ser crudo o tostado, en cualquier presentación sirve, todo dependerá de cómo sea más fácil adquirirlos.
  • 1 cucharada pequeña de aceite.
  • Sal y azúcar (opcionales).

Preparación

  1. Si has comprado los cacahuetes crudos, has de ponerlos en una sartén con fuego medio durante cinco minutos, revolviendo constantemente para evitar que se quemen. Si los has adquirido tostados no es necesario hacer este paso.
  2. Pon el maní en la batidora e inicia el triturado, posteriormente agrega de forma lenta el aceite para que comience a integrar el cacahuete.
  3. Debes ir verificando la consistencia de la crema conforme se mezcla, cada dos minutos detén la licuadora y con una espátula remueve la crema y comprueba que tenga la cremosidad que deseas.
  4. No es necesario agregar más aceite que la porción establecida ya que el mismo maní soltará su aceite natural y permitirá la compactación.
  5. Como se mencionó en los ingredientes, la sal y el azúcar son opcionales. Ambos darán más sabor al producto final, pero sin ellos también es apetecible.

Variaciones

De esta receta original también existen algunas variaciones que se adaptan a los gustos de cada uno.

Podemos encontrar mantequilla de maní con leche de coco para intolerantes a la lactosa o para veganos. Otras presentaciones como la que contiene omega 3, reducida en grasa, inclusive hechas con harina.

Cómo suavizar

Al irse agotando este delicioso producto, lo que queda al final del envase suele ponerse duro y difícil de consumir. Cuando esto suceda puedes poner en práctica tres acciones.

  • La primera es agregar una cantidad muy pequeña de agua y comenzar a remover. Si ves que la mezcla sigue dura, puedes agregar un poco más hasta que obtengas mejor resultado.
  • Otra alternativa es aplicar calor. Esto lo puedes hacer de dos formas, la primera es metiendo el frasco directamente al microondas y luego remover. Y la otra es sacar lo que resta de la mantequilla de maní del envase, colocarlo en una olla y poner esta sobre fuego, la mezcla comenzará a ablandarse, solo tienes que mezclar constantemente.
  • La última es añadir un poco de aceite al envase y comenzar a mezclar.

Cómo conservar la mantequilla de maní

Mantener la mantequilla de maní dentro del refrigerador es una de las mejores opciones para conservar su estructura y sabor. Si se deja expuesta a altas temperaturas, esto puede afectar su composición haciendo que pierda calidad e incluso no sea conveniente su ingesta.

Si eres de los que prefiere comerse la mantequilla directamente del frasco, te recomendamos que no introduzcas más de una vez la misma cucharilla después de haberla metido en tu boca, ya que puede echarse a perder.

¿Cuánto dura?

Antes de abrir el envase, la mantequilla de maní puede durar hasta su fecha de vencimiento sin necesidad de refrigeración, pero una vez que se comienza a consumir la mantequilla, es necesario que sea almacenada en un lugar fresco, preferentemente el refrigerador, y así puede durar hasta 3 meses.

Si se hace mantequilla de cacahuete casera, y se mantiene refrigerada, puede durar hasta dos meses antes de ser considerada vencida.

 

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